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El Primer Arbre del Bosc

12 marzo 2017
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Pruebas

11 marzo 2017
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Para no helarse en soledad
sale a la calle
se detiene en una esquina enciende un cigarrillo
observa los coches que pasan
y a las jóvenes parejas que corren ateridas
como siempre descubre que
E pur si muove! Y sin embargo se mueve!
Vuelve a casa
Ya no recuerda para qué salió
de nuevo saborea su soledad

Julia Hartwig

El viajero

10 marzo 2017
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Allí de donde vengo nadie me retenía.
Sé que nadie me espera donde voy.

Por la ventana quietos desfilan los paisajes.
Sería hermoso no llegar a ningún sitio.

Permanecer así:
viajando de un lugar que ya no existe
a otro que nunca existirá.

Juan Bonilla

Necesito heridas

9 marzo 2017
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Yo necesito heridas para ser
quien soy, flechas y fechas
que se claven en mí, dolor sin causa
para poder quejarme
de mi destino, pena pretendida,
martirio amado, sed de sangre, gozo
de morir a mis manos enemigas
que me desean muerto para amarme
y desde mí me atacan y convierten
mi terror en trinchera y mi tristeza
en estrategia para derrotarme.

Yo necesito heridas para ver
con ellas –ojos rojos– la batalla
en que perezco a manos de mí mismo.

Juan Vicente Piqueras

Carta a mis yoes

8 marzo 2017
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Pueden herirte,
porque deseas demasiado;
porque en tu cara está escrito:
ámame, aliméntame;
porque en tus dientes está escrito:
el azúcar viene a nosotros;
porque tu lengua dice:
clávate en mí.

Pueden herirte,
porque te preocupas demasiado,
porque tus costillas sobresalen como postigos
y tu corazón
resplandece como una luz nocturna.

Pueden herirte
porque necesitas demasiado,
porque tu piel se resuelve en corrientes
y tus venas
vibran como cuerdas de guitarra.
Pueden herirte de esa manera.

Hiciste de tu cabeza
un ventoso túnel para la muerte.
Hiciste de tu útero
el confesionario del mundo.
Hiciste de tu corazón
un trozo de arcilla ardiente.

Tú, yo…
pueden herirnos de esta manera.

Erica Jong

Soliloquio del Individuo

7 marzo 2017
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Yo soy el Individuo.
Primero viví en una roca
(Allí grabé algunas figuras).
Luego busqué un lugar más apropiado.
Yo soy el Individuo.
Primero tuve que procurarme alimentos,
Buscar peces, pájaros, buscar leña,
(Ya me preocuparía de los demás asuntos).
Hacer una fogata,
Leña, leña, dónde encontrar un poco de leña,
Algo de leña para hacer una fogata,
Yo soy el Individuo.
Al mismo tiempo me pregunté,
Fui a un abismo lleno de aire;
Me respondió una voz:
Yo soy el Individuo.
Después traté de cambiarme a otra roca,
Allí también grabé figuras,
Grabé un río, búfalos,
Grabé una serpiente
Yo soy el Individuo.
Pero no. Me aburrí de las cosas que hacía,
El fuego me molestaba,
Quería ver más,
Yo soy el Individuo.
Bajé a un valle regado por un río,
Allí encontré lo que necesitaba,
Encontré un pueblo salvaje,
Una tribu,
Yo soy el Individuo.
Vi que allí se hacían algunas cosas,
Figuras grababan en las rocas,
Hacían fuego, ¡también hacían fuego!
Yo soy el Individuo.
Me preguntaron que de dónde venía.
Contesté que sí, que no tenía planes determinados,
Contesté que no, que de allí en adelante.
Bien.
Tomé entonces un trozo de piedra que encontré en un río
Y empecé a trabajar con ella,
Empecé a pulirla,
De ella hice una parte de mi propia vida.
Pero esto es demasiado largo.
Corté unos árboles para navegar,
Buscaba peces,
Buscaba diferentes cosas,
(Yo soy el Individuo).
Hasta que me empecé a aburrir nuevamente.
Las tempestades aburren,
Los truenos, los relámpagos,
Yo soy el Individuo.
Bien. Me puse a pensar un poco,
Preguntas estúpidas se me venían a la cabeza.
Falsos problemas.
Entonces empecé a vagar por unos bosques.
Llegué a un árbol y a otro árbol;
Llegué a una fuente,
A una fosa en que se veían algunas ratas:
Aquí vengo yo, dije entonces,
¿Habéis visto por aquí una tribu,
Un pueblo salvaje que hace fuego?
De este modo me desplacé hacia el oeste
Acompañado por otros seres,
O más bien solo.
Para ver hay que creer, me decían,
Yo soy el Individuo.
Formas veía en la oscuridad,
Nubes tal vez,
Tal vez veía nubes, veía relámpagos,
A todo esto habían pasado ya varios días,
Yo me sentía morir;
Inventé unas máquinas,
Construí relojes,
Armas, vehículos,
Yo soy el Individuo.
Apenas tenía tiempo para enterrar a mis muertos,
Apenas tenía tiempo para sembrar,
Yo soy el Individuo.
Años más tarde concebí unas cosas,
Unas formas,
Crucé las fronteras
y permanecí fijo en una especie de nicho,
En una barca que navegó cuarenta días,
Cuarenta noches,
Yo soy el Individuo.
Luego vinieron unas sequías,
Vinieron unas guerras,
Tipos de color entraron al valle,
Pero yo debía seguir adelante,
Debía producir.
Produje ciencia, verdades inmutables,
Produje tanagras,
Di a luz libros de miles de páginas,
Se me hinchó la cara,
Construí un fonógrafo,
La máquina de coser,
Empezaron a aparecer los primeros automóviles,
Yo soy el Individuo.
Alguien segregaba planetas,
¡Árboles segregaba!
Pero yo segregaba herramientas,
Muebles, útiles de escritorio,
Yo soy el Individuo.
Se construyeron también ciudades,
Rutas
Instituciones religiosas pasaron de moda,
Buscaban dicha, buscaban felicidad,
Yo soy el Individuo.
Después me dediqué mejor a viajar,
A practicar, a practicar idiomas,
Idiomas,
Yo soy el Individuo.
Miré por una cerradura,
Sí, miré, qué digo, miré,
Para salir de la duda miré,
Detrás de unas cortinas,
Yo soy el Individuo.
Bien.
Mejor es tal vez que vuelva a ese valle,
A esa roca que me sirvió de hogar,
Y empiece a grabar de nuevo,
De atrás para adelante grabar
El mundo al revés.
Pero no: la vida no tiene sentido.

Nicanor Parra

Más allá

6 marzo 2017
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Más allá de tu nombre y de mi nombre,
qué será este esperar sin esperanza…

Dulce María Loynaz

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