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La mala memoria

20 octubre 2017
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Querida mía, del éxito yo nada sé.

Del éxito en este mundo, en estos tiempos
de mutaciones, la fórmula
la deben conocer sobre todo las cucarachas
y los empresarios de la desolación
que según dicen
heredarán la tierra tarde o temprano.

Por lo que a mí respecta
ni siquiera estoy seguro de que fracasar
pronto en la vida sea lo peor.

Yo me di por vencido poco después
de cumplir lo veinte años. Vestía con abandono,
iba mal afeitado y a pesar del dolor
—esa especie de juego de dolor
propio de esa edad— los días
tenían su sentido: eran grandes abismos
o desiertos terribles, palacios formidables
o sótanos helados y profundos.

Con el tiempo he sabido
que un tipo de personas —tal vez
a su pesar— se comportan así: dándose
por vencidos justo antes de empezar.

Son tipos, querida mía, poco habladores,
nunca ambicionan nada, con la vida
mantiene siempre una cierta distancia,
sus movimientos son lentos y jamás
se esfuerzan en lograr esa clase de cosas
por las que cualquier otro lucharía hasta el final.

Y es muy posible ya sabes
que yo me asemeje un poco a esos sujetos
esquivos, no lo sé. Quiero decir
que ignoro si he decidido algo,
si he tenido, en el fondo, que decidir en verdad
ser de esta manera y no de otra. Y me pregunto
si llegado el momento
no pudiera ocurrirte a ti algo parecido.

Con los años
uno va estando cada vez menos seguro
de las cosas que nos pasan, y sin embargo
lo mejor es que dejan de asustarnos.

Pero lo que quería decirte, niña mía,
nada tenía que ver con triunfar en la vida
y esos asuntos casi siempre turbios
y póstumos. Se trataba, con seguridad,
de algo más delicado,
aunque ahora
debo admitir que lo he olvidado por completo.

Nunca he dado demasiado valor a la memoria,
por últimamente
estoy empezando a preocuparme.
Lo olvido todo, y ni siquiera es eso
solamente: tampoco
doy importancia a las comidas, visto
de cualquier modo, duermo a deshora,
y en lo que se refiere al acto de escribir
me sucede algo parecido: cada día
me interesa menos
eso de andar perdiendo el tiempo escogiendo
el adjetivo insólito, la palabra brillante.

Y no obstante, al final,
lo que en realidad más difícil resulta
es precisamente eso, olvida.
Olvidar de verdad.
Quizá era esto lo que quería decirte
en un principio.

Olvidar todo ese montón de estupideces,
mentiras y temores,
—tanta finesse, tanta delicatesse
y tanto obispo con hombreras.

Yo ya no tengo fe, y sin embargo
estoy empezando a amar la vida justo ahora,
después de haberlo olvidado casi todo,
perdido casi todo,
casi todo,
incluso las viejas ilusiones.

La inmovilidad del perseguido (1986)
Fernando Luis Chivite

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La tarea de escribir

19 octubre 2017
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Llenarás las palabras de ti mismo,
llenarás las palabras de palabras,
llenarás con las cosas las palabras:
quedan siempre vacías.
Vaciarás las palabras de ti mismo,
vaciarás las palabras de palabras,
vaciarás de las cosas las palabras:
queda siempre el vacío.
¿Dónde estarás tú mismo,
dónde las cosas, dónde las palabras?

Aurora Bernárdez

Con la vista en el horizonte

18 octubre 2017
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El sin trabajo se quedó sin luz:
se lo tragó la verdad.
Ni acomodarse pudo: vacío
como silueta forense.

¿Por qué esperar del mundo una respuesta?
¿Qué sabe de uno la noche?
No hay fuera de las manos una acción.

Sólo lo inmóvil persevera:
lo demás es del viento.

Eduardo Mileo

Cadenas

16 octubre 2017
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Un día sofocante, la casa de un perro y el perro encadenado.
Unos pasos más allá un platito lleno de agua.
Pero la cadena es demasiado corta y el perro no alcanza.
Añadamos a la imagen un detalle más:
nuestras mucho más largas
y menos visibles cadenas
gracias a las cuales podemos pasar de largo tranquilamente.

Wislawa Szymborska

El ascensor de hiedra

12 octubre 2017
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Dicen los insectos sensatos y sensibles
que las paredes y los grandes
muros son apenas un hálito vehemente
conjurando la nada, el infinito.
Por esos ladrillos del no ser
ascienden, como habitáculos
de furia, los cuerpos corrompidos
de las palabras. ¿Quién me impuso,
rasgando mi inocencia animal
en el sillar de mi hondura biológica,
esta ascensión conjetural?
Sólo lo vacuo que adviene
de lo alto, que adviene y obstina
(huracán espiralante)
la masa de los bienes creados,
la caída en la plenitud
de lo oscuro, llamada,
a veces, vida.

Aldo Oliva

Viaje

10 octubre 2017

 

Es el dolor y hemos perdido el significante

Cómo será el tacto de la palabra libre

Escribo un poema sobre la incomprensión

      Si desear vivir es suficiente al fin y al cabo

Escribo –intento atrapar- el aire.

Gema Palacios

Leído en Revista Kokoro

Tú eres mujer no puedes

9 octubre 2017
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Tú eres mujer, no puedes, no toques
No los escuches, y no leas esto,
Aquí no se baila, no es necesario, por dios
Acuéstate y duerme tranquilamente, shh shh…

¡Oh, tampoco andes descalza por el camino,
Podrías resfriarte, enfermarte, espera!
Mira a la izquierda y bajo tus pies,
Ahora mira a la derecha, y sólo entonces-ve.

No, mira, aquí está escrito <<cerrado>>,
Y aquí <<caída de nieve>>, aquí <<Vitalik el canalla>>.
Aquí el corazón destrozado de una muchacha
No pises pues hay vidrios rotos

Tú ya has ido a la escuela, te enseñaron
Estudiaste de manera sobresaliente, no respires.
Nosotros incluso compusimos una canción,
Que dos veces dos son cuatro, y no cinco.

Así es esto. Tú cantas en el coro,
Sobre dos veces dos son cuatro, y no tres.
¡Cierra la ventana! Hay corriente si bien miras…
Oh, se ha esfumado…

Aglaya Solovyova 

Leído en Círculo de Poesía

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