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Ya no

21 julio 2018
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Nada se hace más fácil con el tiempo
Tengo una necesidad por algo
que desconozco y no se detiene
A pesar de tener todo, me encuentro vacío
Puedo caminar y correr con facilidad, pero nado
sin remedio en una espantosa
insatisfacción sin nombre
¿Y cuando me dicen poeta, a qué se refieren?
¿Qué saben ellos de poesía?
¿Y yo, que solo siento, y soy menos que una
roca, qué se de vivir?
No trato de dar respuestas con esto, ni con mis
actos diminutos e irreconocibles.
Veo en todo lo que me rodea una inmensa y
estética pretensión por estar bien y sonreír,
como si hubieran algo malo en dudar, en sentirse
perdido y ser nada.

Jeffry Esquivel

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Miércoles de ceniza

20 julio 2018
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I

Porque no tengo esperanza de volver otra vez
Porque no tengo esperanza
Porque no tengo esperanza de volver
deseando el don de este hombre y la capacidad de aquel hombre
ya no me esfuerzo por esforzarme hacia tales cosas
(¿por qué habría de extender sus alas el águila envejecida?)
¿Por qué habría yo de lamentar
el desvanecido poder del reino acostumbrado?

Porque no tengo esperanza de conocer otra vez
la gloria inválida de la hora positiva
porque no pienso
porque sé que no conoceré
el único verdadero poder transitorio
porque no puedo beber
ahí donde florecen árboles y brotan fuentes, pues ahí no hay nada otra vez.

Porque sé que el tiempo es siempre tiempo
y el lugar es siempre y sólo lugar
y lo que es efectivo es sólo efectivo por una vez
y sólo para un lugar
me alegro de que las cosas sean como son y
renuncio al rostro bienaventurado
y renuncio a la voz
porque no puedo tener esperanza de volver otra vez
por consiguiente me alegro, teniendo que construir algo de que alegrarme
y ruego a Dios que tenga misericordia de nosotros
y ruego que pueda olvidar yo
esos asuntos que discuto demasiado conmigo mismo
explico demasiado
porque no tengo esperanza de volver otra vez
que respondan estas palabras
por lo que se ha hecho, para que no se vuelva a hacer
ojalá el juicio sobre nosotros no sea demasiado gravoso

Porque estas alas ya no son alas para volar
sino simples aspas para batir el aire
el aire que ahora está completamente tenue y seco
más tenue y más seco que la voluntad
enséñanos a estar sentados tranquilos.

Ruega por nosotros pecadores ahora y en la hora de nuestra muerte.
Ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte.

II

Señora, tres leopardos blancos estaban sentados al pie de un junípero
a la fresca del día, habiéndose nutrido hasta la saciedad
de mis piernas mi corazón mi hígado y lo que se
contenía
en la hueca redondez de mi cráneo. Y Dios dijo
¿Han de vivir esos huesos? ¿han de vivir
esos huesos? Y lo que estaba contenido
en los huesos (que ya estaban secos) dijo
gorjeando:
Por la bondad de esa Señora
y por su amabilidad, y porque
honra a la Virgen en meditación,
brillamos de claridad. Y yo estoy aquí desmembrado
ofrezco mis acciones al olvido, y mi amor
a la posteridad del desierto y al fruto de la calabaza.
Es eso lo que recobra
mis tripas las cuerdas de mis ojos y las porciones indigeribles
que rechazaban los leopardos. La Señora se ha
retirado
con una túnica blanca, a la contemplación, con una
túnica blanca.
Que la blancura de los huesos ofrezca expiación para el olvido.
No hay vida en ellos. Como estoy olvidado
y querría estar olvidado, así querría olvidar
así, devoto, concentrado en propósito. Y Dios dijo
Profetiza al viento, al viento sólo pues sólo
El viento escucha. Y los huesos cantaron gorjeando
con el estribillo de la cigarra, diciendo

Señora de los silencios
tranquila y agitada
desgarrada y enterísima
rosa de la memoria
rosa del olvido
agotada y dadora de vida
acongojada y llena de reposo
la Rosa única
es ahora el Jardín
donde acaban todos los amores
terminan el tormento
del amor insatisfecho
el mayor tormento
del amor satisfecho
fin del viaje
sin fin hacia ningún fin
conclusión de todo lo que
es inconcluible
lenguaje sin palabras y
palabra de ningún lenguaje
gracia a la Madre
por el Jardín
donde acaba todo amor.

Bajo un junípero cantaban los huesos, dispersos y brillantes.
Nos alegra estar dispersos, nos servimos de poco unos a otros,
bajo un árbol a la fresca del día, con el consuelo de la arena,
olvidándose de ellos mismos y el uno del otro,
unidos en la calma del desierto. Esta es la
tierra que os
repartiréis echando a suertes. Y ni división ni unidad
importan. Esta es la tierra. Tenemos nuestra herencia.

III

En la primera revuelta de la segunda escalera
me volví y vi abajo
la misma forma retorcida en la baranda
bajo el vapor en el aire fétido
luchando con el demonio de las escaleras que
reviste
la cara engañosa de esperanza y de desesperación.

En la segunda revuelta de la segunda escalera
les dejé retorciéndose, volviendo abajo:
ya no había más caras y la escalera estaba oscura,
húmeda, mellada, como la boca de un viejo babeando, ya sin arreglo,
o el dentado gaznate de un tiburón envejecido.

En la primera vuelta de la tercera escalera
había una ventana estriada con panza como de higo
y más allá del espino en flor y una escena pastoril
la figura de anchas espaldas vestida de azul y verde
hechizaba el mayo con una antigua flauta.
Dulce es el pelo al viento, pelo pardo al viento
Sobre la boca,
lila y pelo pardo;
distracción, música de la flauta, descansillos y escalones
de la mente en la tercera escalera,
desvaneciéndose, desvaneciéndose: fuerza más allá de esperanza y desesperación
trepando la tercera escalera.

Señor, no soy digno
Señor, no soy digno pero di sólo la palabra.

IV

Quién andaba entre lo violeta y lo violeta
quién andaba entre
las diversas filas de variado verde
yendo de blanco y azul, el color de María,
hablando de cosas triviales
en ignorancia y en conocimiento del dolor eterno
quién se movía entre los demás mientras caminaban,
quién entonces dio fuerza a las fuentes y refrescólos manantiales

enfrió la rosa seca y afirmó la arena
en azul de espuela-de-caballero, azul de color de María, sovegna vos.

Aquí están los años que caminan por en medio, llevándose
allá los violines y las flautas, restaurando
a través de una clara nube de lágrimas, los años, restaurando
con nueva estrofa la antigua rima. Redime
el tiempo. Redime
la visión no leída en el sueño superior
mientras enjoyados unicornios pasan tirando del dorado coche fúnebre.

La silenciosa hermana velada en blanco y azul
entre los tejos, tras el dios del jardín,
con su flauta sin aliento, inclinó la cabeza con una señal pero no dijo palabra.

Pero la fuente se alzó y el pájaro dejó caer su canto
redime el tiempo, redime el sueño
la prenda de la palabra no oída, no dicha

hasta que el viento sacuda mil susurros del tejo

y después de este nuestro destierro.

V

Si la palabra perdida se ha perdido, si la palabra
Gastada se ha gastado,
si la palabra no oída, no dicha
no está dicha ni oída,
sigue siendo la palabra no dicha, la palabra no oída,
la Palabra sin palabra, la Palabra dentro
del mundo y para el mundo;
y la luz brilló en la tiniebla y
contra la Palabra el mundo sin acallar aún daba vueltas
en torno al centro de la Palabra silenciosa.

Oh pueblo mío, qué te he hecho yo.

¿Dónde se encontrará la palabra, dónde resonará
la palabra? No aquí, ahí no hay bastante silencio
no en el mar ni en las islas, no
en tierra firme, en el desierto ni en tierra de lluvia,
para aquellos que caminan en la oscuridad
tanto en el día como en la noche
el tiempo justo y el lugar justo no están aquí
no hay lugar de gracia para los que evitan el rostro
no hay tiempo de alegría para los que caminan entre el ruido y niegan la voz.

¿Rogará la velada hermana por
los que camina en tiniebla, los que te eligieron y se te opusieron,
los desgarrados en el dilema entre estación y estación,
tiempo y tiempo, entre
hora y hora, palabra y palabra, poder y poder, los que esperan
en tiniebla? ¿Rogará la velada hermana
por los niños ante las puertas
que no se quieren marchar y no pueden rezar?
Ruega por los que eligieron y se oponen

Oh pueblo mío, qué te he hecho yo.

¿Rogará la velada hermana entre los esbeltos
tejos por los que la ofenden
y están aterrados y no pueden rendirse
y afirman ante el mundo y niegan entre las rocas
en el último desierto entre las últimas rocas azules
el desierto en el jardín en el desierto
de sequía, escupiendo por la boca la reseca
semilla de manzana?

Oh pueblo mío.

VI

Aunque no tengo esperanza de volver nunca más
aunque no tengo esperanza
aunque no tengo esperanza de volver

oscilando entre el beneficio y la pérdida
en este breve tránsito donde cruzan los sueños
el crepúsculo cruzado de sueños entre nacimiento y agonía
(Me acuso Padre) aunque no deseo desear esas cosas
desde la ancha ventana hacia la orilla de granito
las blancas velas siguen volando al mar, al mar volando
alas sin romper

Y el corazón perdido se pone duro y se alegra
de la lila perdida y las perdidas voces del mar
y el débil espíritu se aviva para rebelarse
por la inclinada vara-de-oro y el perdido olor del mar
se aviva para recobrar
el grito de la codorniz y el chorlito que revolotea
y el ojo ciego crea
las formas vacías entre las puertas de marfil
y el olor renueva el sabor de sal de la tierra arenosa

Este es el tiempo de tensión entre morir y nacer
el lugar de soledad donde cruzan tres sueños
entre rocas azules
pero cuando las voces sacudidas del tejo se van a la deriva
sacúdase al otro tejo y conteste.
Bienaventurada hermana, madre santa, espíritu de la fuente, espíritu del jardín,
no nos consientas que nos burlemos de nosotros mismos con falsedades,
enséñanos a que nos importe y a que no nos importe
incluso entre estas rocas,
nuestra paz en Su voluntad
e incluso entre estas rocas
hermana, madre
y espíritu del río, espíritu del mar,
no me consientas quedar separado

y llegue hasta Ti mi clamor.

Thomas S. Eliot

Marinero

19 julio 2018
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Méceme, balandra de las estrellas!
Mi cabeza está cansada de olas!

Desde hace mucho tiempo busco un puerto,
mi cabeza está cansada de afectos:

de himnos, halagos, monstruos, caballeros-
mi cabeza está cansada de juegos!

Acostadme entre bosques y hierbas-
mi cabeza está cansada de guerras…

Marina Tsvietáieva

Oye, esta no es manera de adiós

15 julio 2018
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Querida Adrienne

14 julio 2018
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Querida Adrienne:
Te llamo esta noche
Como podría convocar a una amiga,
Como podría convocar a un fantasma,
Para preguntarte qué piensas hacer
Con el resto de tu vida.
A veces actúas
como si tuvieras todo el tiempo del mundo.
Me preocupa cuando lo veo…
Espero que tengas algo en mente.
Espero que tengas alguna idea
acerca del resto de tu vida.

En hermandad,
Adrienne

Adrienne Rich

Llévame

13 julio 2018
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Quiero olvidar que vivo: llévame a donde sea;
Enrédame en tu alma; la aurora centellea.

Tómame entre tus manos como blanco capullo
Y muéstrame a los dioses con gloria y con orgullo.

¡Llévame! Está la noche muy negra y muy sombría!…
La muerte por los mundos anda de cacería.

Hazme olvidar lo mucho que me pesa en los hombros
Esta carga pesada de pesados escombros.

¡Libértame! En tus manos yo quiero pesar menos
De lo que pesan—luces—los pensamientos buenos.

Liviana más que el aire, más que el aire liviana;
Como globo de espuma que asciende en la mañana.

Espuma, brisa, aroma, capullo, flor, fragancia:
Llévame para siempre sin rumbo ni distancia.

Alfonsina Storni

La furia de los atardeceres

11 julio 2018
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Algo
frío está en el aire,
un aura de hielo
y flema.
Todo el día he construido
una vida y ahora
el sol desciende para
deshacerla.
El horizonte sangra
y se chupa el pulgar.
El pequeño pulgar rojo
se pierde de vista.
Y me pregunto sobre
esta vida conmigo misma,
este sueño que estoy viviendo.
Podría comerme el cielo
como una manzana
pero es mejor
preguntar a la primera estrella:
por qué estoy aquí?
por qué vivo en esta casa?
quién es responsable,
eh?

Anne Sexton

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