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Cadaqués día dos

21 agosto 2019

una nit més

el far il·luminarà

la teva absència

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Cadaqués día uno

20 agosto 2019

la

llum

recorda

Un largo adiós

19 agosto 2019
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Ese tren que cruza Castilla
de madrugada, ese tren largo y perezoso
que se detiene acá y allá, en lugares previstos pero desconocidos,
que se mueve en la noche
como si se incendiara un bosque entero y amplio,
no puede ser el del olvido.
A través de lo oscuro, de las obligaciones
deprimentes,
tú puedes comprobarlo. Estamos lejos
uno de otro y todo sirve
para marcar bien las distancias;
y sin embargo, el aire de la noche,
el sueño, el despertar de tanta ausencia,
me traen recuerdos vivos, restos puros
de todos los naufragios:
el mar mediterráneo en calma (en mi ciudad o en Nápoles),
un pinar castellano, o bien
un día de junio a pleno sol entre mis brazos.

¡Tanta dicha no puede ser
irrepetible!

Yo busco tu silencio de otros días,
tus palabras de entonces, la belleza
de un gesto tuyo, el resplandor seguro
de aquellos instantes.
Busco las cosas ciertas,
las que me salvan de no estar contigo
día a día, por siempre.
y te pregunto desde esta hora triste:
los momentos felices
¿han de partir con ese tren
que ahora cruza Castilla, han de perderse oscuramente,
sin piedad, en la noche?

Carlos Sahagún

Το γράμμα

18 agosto 2019
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Catar Lekunberri

17 agosto 2019

No sé si lo conseguiré, pero intentaré darle un toque poético a la edición de hoy de “Catar Navarra / Nafarroa dastatu” en Lekunberri.

Pasé

15 agosto 2019
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Ando y anochece.
Decido y anochece.
No, no estoy triste.

Fui curiosa y aplicada.
Sé de todo. Un poco de todo.
Los nombres de las flores cuando se marchitan,
cuándo reverdecen las palabras y cuándo tenemos frío.
Cuán fácil gira el cerrojo de los sentimientos
con una llave cualquiera del olvido.
No, no estoy triste.

Pasé días de lluvia,
me llené de tensión tras esta
aguada tela metálica
de manera paciente e inadvertida,
como el dolor de los árboles
cuando pierden su última hoja
y como el miedo de los valientes.
No, no estoy triste.

Pasé por jardines, me paré en fuentes
y vi muchas estatuillas riéndose
por ocultos motivos de alegría.
Y a pequeños cupidos, fanfarrones.
Sus tensos arcos
salieron media luna en mis noches y me solacé.
Vi muchos y bonitos sueños
y vi que me olvidaba.
No, no estoy triste.

Anduve mucho por los sentimientos,
los míos y los de otros,
y entre ellos siempre quedaba espacio
para que el ancho tiempo pasara.
Pasé por oficinas de Correos y volví a pasar.
Escribí cartas y volví a escribir
y al Dios de las repuestas le recé sin esfuerzo.
Recibí breves postales:
cordial despedida desde Patras
y algún saludo
desde la Torre de Pisa que se inclina.
No, no estoy triste por que se incline el día.

Hablé mucho. A los hombres,
a las farolas, a las fotografías.
Y mucho a las cadenas.
Aprendí a leer las manos
y a perder manos.
No, no estoy triste.

Viajé por supuesto.
Fui por aquí, fui por allá…
En todos los sitios preparado para ver envejecer el mundo.
Perdí por aquí, perdí por allá.
Y por mi cuidado por dentro perdí
también por mi descuido.
Fui también al mar.
Se me debía una amplitud. Digamos que la cogí.
Tuve miedo a la soledad
e imaginé hombres.
Los vi cayéndose
de la mano de una tranquila cortina de polvo
que recorría un rayo de sol
y a otros del sonido de una diminuta campana.
Y soné en repique
de ortodoxa soledad.
No, no estoy triste.

Cogí también fuego y me quemé lentamente.
Y no me faltó ni la experiencia de las lunas.
Su fase menguante sobre mares y sobre ojos
oscura me aguzó.
No, no estoy triste.

Cuanto pude me resistí a este río
si tenía mucha agua, para que no me llevara,
y cuanto pude imaginé agua
en los ríos secos
y me dejé llevar.

No, no estoy triste.
En hora correcta anochece.

Kikí Dimulá

Penélope (Cantata)

13 agosto 2019
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1
Soy la esposa, cercada
Los años fluyeron como agua,
Una se acostumbra. Sucedió
Que yo me separé de mi espera
Y miré a mis Pretendientes, negado
Tú. Me olvidé de mí, me olvidé
de las noches bajo Sus manos
Como se olvida un sueño hasta
Que vuelve. Pasaron muchos años
Como instantes. Hay
Una espera tal que uno se separa

2
Lo que llamamos tiempo
Es tal vez entrenarse
En incertidumbres, carencias.
Lo que llamamos tiempo
es quizá finalmente ¡renunciar!
¡Yo olvido! ¡Olvido
Su nombre!
La guerra deforma.
La memoria reduce.
Cercar o ser cercada
A la larga da igual. Pero
¿Serle negado un abrazo
Como a agua derramada?

3
¡Huesos pelos plumas escamas!
Los años pasan alegremente y se hace de noche
Inviolables son las leyes de los minerales
En la tierra, las vistosas superficies se desconchan:
Sobre el rostro sin custodia que era el del sueño
Sobre el rostro sin custodia que era la máscara sin custodia
De los sueños

4
Un cuerpo es llevar un cofre
Con reliquias, huesos como porcelana
Yo no soy aún una mujer
Vieja, ¡eso me fastidia!
Tejo una tela. Soñé
Anoche con un barco que iba a la deriva
Hacia una lejana costa
¿Me recuerdas? El que
Vuelve es siempre otro
Con las sombras de las guerras en la frente,
Con cicatrices de todo lo extranjero
Grabadas en el cuerpo
¿Quién vuelve como el que era?
Lo que uno perdió es real:
Lo que uno perdió lo conserva
para siempre. Una espera,
Un hombre. ¿Me recuerdas?
Date prisa, si puedes.

Tua Forsström

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