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La niebla

13 junio 2019
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He aquí que después del dolor y el deseo
solamente
después de enterradas las armas
que a su paso abandonaron:

cuando la eternidad – de pronto
definitivamente –
en nada se distingue ya de aquella
vieja tapia amarilla
en la que el sol de la tarde solía
demorarse

y las palabras no tienen más sentido
que la mancha que queda en el mantel blanco
de la vida
bajo una rodaja de limón:

he aquí que renuncias a toda resolución ruidosa,
y extiendes la memoria
como una gran alfombra que debiera
silenciar tu caída
y adelantas tu oído conteniendo
cada respiración:

como queriendo dispersarte poco a poco
en la niebla
que asciende con el día:

ascender con la niebla poco a poco
y desaparecer.

(El abismo en la pared) 1996
Fernando Luis Chivite

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