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Sebas Yerri (retrato de un suicida)

23 abril 2018

Hay que ser austero. Eso es lo que creo ahora. Hay que serlo en todos los sentidos, pero de manera muy especial con el lenguaje. No siempre he estado convencido de esto, pero ahora sí. Hay que ser preciso y hay que ser exacto y hay que buscar la claridad porque la claridad y la precisión del lenguaje están muy cerca de la claridad y la precisión del pensamiento. Y porque, de hecho, muy poca gente se preocupa en serio de eso. Pero además hay que hacerlo porque cuesta. Porque es difícil. Y porque siempre es importante hacer lo difícil y sospechar de la facilidad y desconfiar, en todo momento, de la fascinante y aduladora facilidad. Por otro lado, no hay mayor torpeza que extralimitarse con las palabras. Todo puede ser enunciado sin demasiado adorno y es mejor. No digo que no haya que elevarse de vez en cuando. No es eso lo que estoy diciendo. No digo que no sea conveniente, en determinadas circunstancias, subir el tono e incluso ponerse un poco sublime si viene al caso. ¿Quieres ponerte sublime? De acuerdo, hazlo. Veremos hasta dónde alcanzas. Pero hay que tener mucho cuidado con las sutilezas. Están muy cerca de la estupidez. Cuanto más grande es la acción que se narra y cuanto más aguda o profunda pretende ser la reflexión que se aporta, más superfluos e incluso contraproducentes resultan los excesos del lenguaje. Además (y estoy ya es una cuestión personal, claro), no soporto la solemnidad en la literatura. Antes la soportaba, creo recordar, pero ya no. Ni en literatura ni en nada. Veo la grasa y me resulta insoportable. Así de claro. Suena a declaración de principios y supongo que lo es.

En la calle. Un desconocido me ve anotar una frase en el cuaderno y se me queda mirando sin disimular. Como si pensara que he escrito algo acerca de él y no supiera cómo debe tomárselo. No es la primera vez. Me ha pasado antes. Te ven escribir y sospechan. ¿Qué hace? ¿Está escribiendo? ¿Qué demonios escribe? ¿Escribe sobre mí? Me he preguntado a menudo de dónde procede realmente el impulso de escribir. Y me parece que no es un acto de la voluntad. Creo que es anterior a la voluntad. De lo que sí estoy seguro es de que, por encima de todo, escribo para mí. Me ha costado convencerme, pero es así. No me importa cómo suene. Y sé algo más: si me quedara sin nada, si todo me fuera arrebatado, mi único consuelo posible, al menos al principio, se basaría en pensar que, de todas formas, aún podría escribir. ¿Qué saco de ahí? Nada, esa es la verdad. Una especie de calma, en el mejor de los casos: un estado de atención que tiene valor en sí mismo: un permanecer atento y solo. Pero nada más. Probablemente, algún día dejaré de hacerlo. Aunque no de momento. De momento, soy incapaz de imaginarme a mí mismo sin escribir. Por lo demás, la escritura no tiene mucho sentido, si la miras desde un punto de vista práctico o económico. El dinero que vas a obtener de ello es ridículo. No puedes contabilizar el tiempo dedicado como si se tratara de un trabajo. No es un trabajo. Es otra cosa. De repente, lo ves como una especie de automatismo metabólico. Extraer palabras de la punta de un lápiz sin descanso, como el gusano que no puede dejar de hilar. Con el agravante de que, mientras eso sucede, no dejas de pensar que todo tiene un significado más o menos interesante y oscuro que es preciso desentrañar lo antes posible, por el bien de la humanidad. En fin, una ficción como cualquier otra. Pero el ser humano está hecho de ficción, en su mayor parte. No lo olvidemos.

Sebas Yerri (retrato de un suicida), Editorial Pamiela (2018)
Fernando Luis Chivite

4 comentarios leave one →
  1. RITA ESPEJO permalink
    24 abril 2018 11:57 am

    Siempre leo lo que posteas con la curiosidad de no saber que sucedera, y luego me alegro que sea asi, porque descubro gente maravillosa. En este caso me vuelvo a sorprender leyendo a Fernando Chivite. Me fascina…gracias!

    • Rocío Wittib permalink*
      28 abril 2018 6:45 pm

      Rita!! No sabes la alegría que me das con tu comentario. Chivite y su obra son para mí muy importantes y me gusta que más personas lo descubran. Yo ahora estoy viviendo en Pamplona y aquí tengo la suerte de tener a mi alcance todos sus libros pero en Buenos Aires puedes conseguir en algunas librerías su novela Insomnio, publicada por Acantilado. Seguro te encantará, te la recomiendo. Sinceramente gracias por tus palabras. Un beso!

      • RITA ESPEJO permalink
        30 abril 2018 11:57 am

        Hola, si, yo me baje digital “El viaje oculto” , pero ya que me comentas, voy a buscar ese tambien! Me encanta tu blog!

      • Rocío Wittib permalink*
        30 abril 2018 1:16 pm

        Oh! Ese es mi favorito! Espero te guste y gracias nuevamente. Un beso!

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