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Ver llover

14 enero 2017
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a Rosalía de Castro

Cuando llueve la tierra
suspende sus labores
y el hombre se recrea en su silencio
como si nada externo fuera nada,
sino tan sólo el húmedo murmullo
del agua universal. Se asoma enfrente
de mi balcón un rostro entre penumbras
y ambos lejanos, mudos, solitarios,
contemplamos el raudo deshacerse
de las nubes ha poco luminosas.
No hay como estas paradas de la vida
para que todo adquiera fugitivo
su semblante más vasto: su invisible
poder evocador: ¿Será la vida
más que nuestro ajetreo este trastorno
dulcemente fragante, esta fragancia
trastornadora, un eco
de lo que por debajo de la tierra
se cumple ante los ojos en la forma
de una suave bondad? ¿Es todo un aire
sombrío que se anega en su belleza?
Mucho ha indagado el hombre de las cosas
que en torno lo rodean; mas si llueve
olvídase de todo y sólo entonces
asiste a este extenderse por el mundo
de lo que nunca fue ciencia ni arte:
una música gris, una cadencia
triste como es el alma pensativa
de quien la escucha.

Juan Gil Albert

 

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