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Fons vitae

29 noviembre 2016
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Las confidencias se quedan en el cielo de la boca
como las nubes lentas del otoño. Las soplo,
para que el cielo se limpie y sólo una niebla vaga
se pegue a lo que me quieres decir; pero
me arrimas los labios al olvido, y tú, sí,
eres quien me cuentas qué cielo es éste, y de dónde
vienen las nubes que lo cubren. Sentimientos,
emociones, pasiones, se interponen entre
cada frase. No hay otros asuntos
cuando nos encontramos, y me empiezas a hablar,
como si fuese el corazón la única
fuente de lo que decimos.

Nuno Júdice

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2 comentarios leave one →
  1. Clásico permalink
    30 noviembre 2016 4:28 am

    Es increible lo que las palabras pueden contener y retener cuando viajan en la intimidad de la distancia.

    • Rocío Wittib permalink*
      30 noviembre 2016 10:34 pm

      y cuando es el corazón la única fuente de ellas

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