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Felicidad infinita

6 octubre 2016
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Cuando vi por primera vez la nieve cubriendo el aire
con sus delicadas pisadas, dije que nunca
iba a vivir donde no nevara, y cuando
el primer hombre arremetió para entrar en mí,
y desgarró el pasadizo,
y vino al pequeño cuarto, y apartó
la cortina a un lado para que yo entrara, supe que nunca
podría vivir alejado de ellos
otra vez, la extraña raza con sus macizos
cascos ensangrentados. Hoy estábamos en nuestro
pequeño cuarto, dorado con
el reflejo de la nieve, y mientras los copos trepaban
delicadamente desde el cielo,
entraste en mí, apartaste
la cortina, revelando el pequeño cuarto
dorado con el reflejo de la nieve,
donde estábamos acostados, y donde entraste en mí y
apartaste la cortina, revelando
el pequeño cuarto, dorado con
el reflejo de la nieve, donde estábamos acostados.

Sharon Olds

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