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Tejados de Rashomon

12 enero 2016
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A Ana Gorría

Una mentira
puede reconocerse en esta lluvia
constante y rectilínea
como la huella exacta
del temblor en tu mano.

No entiendo nada,
ya no se mira igual desde el recuerdo
de tu cuerpo tendido
sobre el viento que vuelve
a trazar mi paisaje.

Como madera,
todos mis pasos crujen en las sombras
de esta vida forzada
sobre el silencio opaco
de mis dudas secretas.

Mírame ahora,
en la derrota de mis viejos párpados
es el amor difícil,
pero regreso al bosque
donde perdí mis rastro.

José Ángel García Caballero

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