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16 septiembre 2015
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“Quis fuit horrendos primus qui protulit enses?”
Q. Tibullius

Un eunuco me escribe versos, versos
de muerte, versos de palo,
versos de almendro para jueces y palestras.

Un eunuco me escribe versos verdecidos
con un poco de higuera y de cangrejo,
versos
libres
que dicen cosas grandes.

Un eunuco me escribe versos y yo
lo amo como las niñas pobres
que me visitan en el palio de la risa
y cada palabra es un alto mirador,
una alondra inviolada
que hay que astillar y sacudirse hasta el delito.

Hay como que hacerse morir,
es un empeño invernal.

Un eunuco me fatiga desde siempre con sus versos.

Yo lo amo como una salvedad de piedra
florecida, como un impuesto de sangre, como una
———–cicatriz
que no poseo.

Luisa Castro

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2 comentarios leave one →
  1. cecibustos permalink
    17 septiembre 2015 10:50 am

    Rocío, buenos días y feliz primavera. Acabo de leer el poema de Luisa Castro: ¡excelente, conmovedor, muy bello! Ella, antes de ser árbol fue cazador. Posiblemente también habitó algún bosque de su tierra.
    Un beso,
    Cecilio

    • Rocío Wittib permalink*
      19 septiembre 2015 1:11 pm

      Cecilio querido, qué hermoso comentario! Cuando llega la primavera aquí, lo primero que pienso es que ahí donde no estoy llega el otoño, mi estación preferida. Y recuerdo el anhelo de ver Aranjuez cubierta de ocre y amarillo. Ya llegará ese día y tú serás mi cómplice.

      Un beso grande.

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