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Los gansos salvajes

11 agosto 2015
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No tienes que ser bueno.
No tienes que recorrer el desierto
arrodillado, arrepintiéndote.
Sólo tienes que dejar
que el animal suave de tu cuerpo
ame lo que ama.
Cuéntame de tu dolor,
yo te contaré del mío.
Mientras tanto, el mundo sigue.
Mientras tanto, el sol
y los guijarros claros de la lluvia
se desparraman sobre los paisajes,
sobre las praderas y los árboles profundos,
las montañas y los ríos.
Mientras tanto, los gansos salvajes,
allá arriba en el límpido aire azul,
están volviendo a casa.
Quienquiera que seas,
no importa cuán solo te sientas,
el mundo se ofrece a tu imaginación,
te llama como la voz de los gansos salvajes,
áspera y excitante, anunciando,
una y otra vez, tu lugar en la familia de las cosas.

Mary Oliver

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2 comentarios leave one →
  1. 12 agosto 2015 1:42 am

    Muy bello, gracias por compartir. Abrazo 🙂

    • Rocío Wittib permalink*
      16 agosto 2015 2:07 am

      Me alegra que te haya gustado. A mí también me parece un poema hermoso.

      Un beso!

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