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Dedicatorias

6 mayo 2015
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Sé que estás leyendo este poema
tarde, antes de dejar tu oficina
la de la única lámpara amarillo intenso
y la ventana que se va oscureciendo
en la lasitud de un edificio que se funde en el silencio
mucho después de la hora pico.
Sé que estás leyendo este poema
parada en una librería lejos del océano
en un día gris del principio de la primavera,
débiles copos arrastrados por los enormes espacios
de las planicies a tu alrededor.
Sé que estás leyendo este poema
en una habitación donde demasiado ha sucedido
como para que lo soportes
donde las sábanas se enroscan estancadas en la cama
y la valija abierta habla de huida
pero todavía no podés irte.
Sé que estás leyendo este poema
mientras el subterráneo disminuye la velocidad
y antes de subir corriendo las escaleras
hacia una nueva clase de amor
que tu vida nunca permitió.
Sé que estás leyendo este poema a la luz
de la pantalla del televisor
donde imágenes sin sonido se sacuden y deslizan
mientras esperás la última noticia de la intifada.
Sé que estás leyendo este poema en una sala de espera
de ojos que coinciden y que no se encuentran, de identidad con extraños.
Sé que estás leyendo este poema con luz fluorescente
en el aburrimiento y la fatiga de jóvenes excluidos,
que se marginan a sí mismos, a una edad demasiado temprana.
Sé que estás leyendo este poema con tu vista debilitada,
los gruesos lentes agrandando estas letras más allá de todo significado
y sin embargo seguís leyendo
porque hasta el alfabeto es precioso.
Sé que estás leyendo este poema caminando por la cocina
calentando leche, un bebé llorando sobre tu hombro,
un libro en tu mano
porque la vida es corta y vos también tenés sed.
Sé que estás leyendo este poema que no está en tu idioma
adivinando algunas palabras mientras otras te hacen seguir leyendo
y quiero saber cuáles son esas palabras.
Sé que estás leyendo este poema esperando escuchar,
desgarrada entre la amargura y la esperanza
volviendo una vez más a la tarea que no podés rehuir.
Sé que estás leyendo este poema
porque ya no queda otra cosa que leer
ahí donde aterrizaste, desnuda como estás.

Adrienne Rich

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