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Oración

16 abril 2015
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Dios, somos débiles.

Quizá porque el yunque
sobre el que nos forjaste
fue demasiado blando.
Quizá porque nos elegiste distraído,
o porque confiabas demasiado
en el hierro famoso de nuestra fe.

Dios, nos cansa la pureza
y extrañamos siquiera el marfil
de un colmillo.

Al fin y al cabo somos
hijos, nietos, bisnietos de animales,
milnietos de piedras.

Dios, Tú no lo sabes:
la materia es tenaz.

No nos dijiste que ibas a abrigarnos con ella,
que ibas a desovarnos en seno de mujer.
Que ibas a resumirnos en sentidos
con los que no podemos sentirte,
que nos darías por bastón la razón,
con el que estamos ciegos
si vamos hacia Ti.

Tampoco nos dijiste, Dios,
que ibas a partirnos en pronombres.

Por eso amamos
la simetría de la naturaleza,
la pareja, el espejo,
ecos de la explosión de la Unidad,
que no nos bastan
para reconstruirla.

Dios, nos aburre la verdad,
no nos conmueve sino el beneficio.
Dentro de nosotros
hay una burbuja vacía de desaliento,
y más honda,
una veta de pura maldad.

Dios, aquí
la certeza está oculta
por el velo de una realidad
minuciosa hasta el vértigo.

En donde estamos
los sueños son opacos,
los muertos, invisibles.
La filacteria de ADN
de los santos que te conocieron
no registró Tu soplo
para sus descendientes.
El instinto,
que empuja en cada indecisión,
no nos habla de Ti.
debemos inventar tu anhelo y tu figura
cada generación
y cada hombre.

Pero, Dios, ¿esta lejanía
también eres Tú?

Eres Tú,
porque nada más hay.

Entonces ¿por qué permites
que persevere en la iniquidad?
¿Es necesaria tanta oscuridad
para que la semilla
del bien
suplique abrirse?

¿No le sobra luz a tus estrellas,
o a alguna lamparilla encendida
ante cualquiera de tus nombres
para mí,
que he rezado a todos?

La última gota del deshielo
atraviesa pedregales
y colorea la única brizna de hierba
que le aguardaba.

Tú, en tantas formas has escrito: «Confía».

Pero he confiado
en mí en vez de en Ti,
he sido lento como raíz para la piedad,
raudo como torrente para el vicio.

Y aun así, dime, Dios:
soy
agua inmunda
¿pero de Tu mar?
Soy
chancro pestilente,
¿pero de Tus perros?

Dios, si acude
la gravedad
ávida a arrancar
de lo alto
todo aquello que cae,
y vence más violenta
al hierro que a la seda
¿no me has de arrastrar Tú
así,
hacia Ti,
sol del espíritu?

Sí.
Y con más fuerza.

(Pornografía para insectos) 2014
José María Parreño
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2 comentarios leave one →
  1. Rita permalink
    16 abril 2015 5:35 pm

    Hace mucho, pero mucho que no leia una poema tan precioso. Me encanto…

    • Rocío Wittib permalink*
      17 abril 2015 5:07 am

      Bienvenida, Rita
      Me alegra que te guste el poema. Saludos!

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