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La respuesta

22 noviembre 2014
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Pensaste primero que la clave estaba en la
arena, y en tu modo de huir siempre, en la
aparente imposibilidad de apresarla.
Después pensaste en la nieve y en el
blanco absoluyto indefinible, la ausencia de
mácula, la claridad doliente hasta el
silencio, hasta la ceguera.
Pero era la luz: el modo definitivo que
tiene la nada de llegar y desaparecer, de
haber sido y dejar de ser, sin existir
siquiera.

Joan Payeras

 

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