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El albatros

9 abril 2014
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A veces, para holgarse, los hombres del navío
suelen cazar albatros, grandes aves marinas,
que siguen, indolentes compañeras de viaje,
al navío que surca los abismos amargos.

Una vez que en las tablas los han depositado,
esos reyes del cielo, vergonzosos y torpes,
abaten lastimosos sus grandes alas blancas
semejantes a remos que arrastran a ambos lados.

Ese alado viajero, ¡qué inútil y qué débil!
él, a poco tan bello, ¡qué feo y qué risible!
Uno irrita su pico la corta cachimba,
otro imita cojeando al lisiado con alas.

El poeta semeja al señor de las nubes
que frecuenta tormentas y no teme al arquero;
exiliado en el suelo, en medio de la grita,
sus alas de gigante le impiden caminar.

Charles Baudelaire

 

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