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Fragmentos de Rayuela

10 marzo 2012

Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.

(…) y cuando llovía me entraba el agua hasta el alma.

Oh mi amor, te extraño, me dolés en la piel, en la garganta, cada vez que respiro es como si el vacío me entrara en el pecho donde ya no estás.

Era duro renunciar a creer que una flor puede ser hermosa para la nada; era amargo aceptar que se puede bailar en la oscuridad.

Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontrarnos.

Mirá, un mate es como un punto y aparte. Uno lo toma y después se puede empezar un nuevo párrafo.

Porque el mundo ya no importa si uno no tiene fuerzas para seguir eligiendo algo verdadero.

Allí donde esté tiene el pelo ardiendo como una torre y me quema desde lejos, me hace pedazos nada más que con su ausencia.

Dónde estarás, dónde estaremos desde hoy, dos puntos en un universo inexplicable, cerca o lejos, dos puntos que crean una línea, dos puntos que se alejan y se acercan arbitrariamente.

Sólo el que espera podrá esperar lo inesperado.

Sabía que sin fe no ocurre nada de lo que debería ocurrir, y con fe casi siempre tampoco.

(…) consiguió por apenas un instante besarla sin ser más que su propio beso.

(…) y nada está perdido si se tiene el valor de proclamar que todo está perdido y que hay que empezar de nuevo.

Quizá el error estuviera en aceptar que ese objeto era un tornillo por el hecho de que tenía la forma de un tornillo.

Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto.

Estábamos tan de acuerdo en todo que era una vergüenza.

Se trata de eso que anunciaban los surrealistas y que todo poeta desea y busca, la famosa realidad poética.

La vida, como un comentario de otra cosa que no alcanzamos, y que está ahí al alcance del salto que no damos.

Sí, se sufre de a ratos, pero es la única salida decente.

Hay que abrir de par en par las ventanas y tirar todo a la calle, pero sobre todo hay que tirar también la ventana, y nosotros con ella.

(Rayuela) 1963
Julio Cortázar

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