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En paz

6 febrero 2012
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Artifex vitae artifex sui

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, Vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;
porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
que si extraje la miel o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales coseché siempre rosas.

Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas…
Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Amado Nervo

2 comentarios dejar un →
  1. 6 febrero 2012 6:19 pm

    No todos podemos encararnos a la muerte con esta valentía, tranquilidad, consciencia… Qué bonita poesía que, tratándose de la muerte, me dió ganas de llorar de felicidad.

    • Rocío Wittib Enlace permanente
      8 febrero 2012 11:03 am

      Mara,

      Claro que no todos. Pero la poesía lo permite desde el lenguaje, ahí está la magia de las palabras. Y mucho mejor aún, cuando se trata de un buen poeta.

      Gracias.
      Un beso.

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