Canción tachada
Aquel hombre salió cuando la luna
se tendía en las manos del último minuto.
Era el frío
ese orgullo de plata que cruzaba la calle,
porque estaban cediendo las persianas
de los bares cumplidos
y al doblarse dejaba la noche en los portales
ecos de antigua historia con personajes íntimos.
Bajó sin libertad por el camino
de las horas vacías.
Ya no le acompañaban
ni el líquido leopardo de su sombra
ni los pasos oídos.
Sólo el puente del río,
sólo el jardín innoble a la orilla del río,
sólo calles de luz contaminada,
sin forma, sucediéndose,
como el agua de un río.
Nunca supo la luna explicar de qué modo
aquel hombre salió de aquella madrugada.
(Las flores del frío) 1991
Luis García Montero



